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10 cosas que hacer en Asakusa en 2024

qué hacer en asakusa

Aquí tienes algunas cosas divertidas que hacer en Asakusa. 

Sumérjase en el palpitante corazón de Tokio en Asakusa. Desde antiguos templos bañados en incienso hasta bulliciosos mercados rebosantes de tesoros, este encantador distrito promete aventuras a la vuelta de cada esquina. 

Así que prepare su cámara, afine sus papilas gustativas y ¡a explorar el vibrante caleidoscopio de experiencias que encierra Asakusa!

Cosas que hacer en Asakusa

Templo Sensoji

Fundado en el año 645 d.C., Sensoji es el templo más antiguo de Tokio, impregnado de fascinantes leyendas. Cuenta la leyenda que dos hermanos que pescaban en el río Sumida engancharon una estatua de Kannon, la diosa budista de la misericordia. 

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Aunque intentaron devolverlo, reapareció misteriosamente, lo que llevó a la construcción del templo en este mismo lugar.

Esplendor arquitectónico: Los terrenos del templo se despliegan como una historia cautivadora. A medida que se acerque, será recibido por la icónica Puerta Kaminarimon (Puerta del Trueno), su imponente estructura roja adornada con una linterna gigante. 

Al atravesarlo, entrará en el animado mercado de Nakamise, una bulliciosa avenida repleta de más de 200 tiendas que venden artesanía tradicional, recuerdos y deliciosos tentempiés.

Más allá del mercado se encuentra la sala principal, donde reside una estatua dorada de Kannon (aunque oculta a la vista del público). Los visitantes encienden incienso, ofrecen oraciones y se bañan en la serena atmósfera.

Desvelando sus tesoros:

  • Pagoda de cinco pisos: Una llamativa pagoda de cinco pisos adorna los terrenos del templo, con su grácil silueta que se extiende hacia el cielo. Cada nivel alberga reliquias budistas y tiene un significado simbólico.
  • Puerta de Hōzōmon: Otra maravilla arquitectónica es la Puerta Hōzōmon, una estructura de dos pisos que alberga sutras sagrados y está custodiada por imponentes guardianes nio.
  • Jardines serenos: En medio del bullicio, los tranquilos jardines ofrecen un remanso para la reflexión. Pasee por la exuberante vegetación y los estanques koi y encuentre remansos de paz en el complejo del templo.

Más allá de las vistas:

  • Experimente un ritual: presencie el ritual de Goma no Hi, en el que los sacerdotes queman ramas de cedro sagradas para limpiar las impurezas y ofrecer plegarias para la buena fortuna.
  • Festivales y eventos: A lo largo del año, Sensoji cobra vida con vibrantes festivales, desde el Sanja Matsuri en mayo, con su extravagante desfile, hasta la ceremonia Hozuki Misoji en febrero, en la que los monjes lanzan brotes de soja desde la Puerta Hōzōmon para atraer la buena suerte.

El templo Sensoji es algo más que una atracción turística: es una ventana abierta a la rica historia, cultura y creencias espirituales de Japón. Mientras explora su recinto, deje volar su imaginación a través del tiempo, empapándose de su atmósfera única y conectando con la esencia de Tokio.

Mercado de Nakamise

Esta vibrante arteria repleta de historia y delicias culinarias merece una visita más detenida. Imagínese que retrocede en el tiempo hasta el siglo XVII mientras pasea por este tramo de 250 metros repleto de más de 200 tiendas, cada una de ellas con una historia esperando a ser contada.

Nakamise es el principal acceso al templo Sensoji, cuya entrada está marcada por la majestuosa Puerta Kaminarimon. Al pasar bajo ella, el mercado se despliega ante usted, atrayéndole con un caleidoscopio de colores y tentadores aromas. 

El aire bulle con una mezcla única de charlas, gongs tintineantes y el chisporroteo de la comida callejera, transportándole al corazón del auténtico Tokio.

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Cada tienda de Nakamise es un tesoro de artesanía japonesa. Las tiendas de kimonos exhiben vibrantes telas de seda, mientras que las de laca brillan con productos de madera pulida. 

Los juguetes tradicionales, como las muñecas kokeshi y los intrincados farolillos de papel, añaden toques de color. Incluso hay tiendas especializadas en caligrafía, espadas samurái y delicadas tazas de té.

Pero Nakamise no es sólo souvenirs; también es un paraíso para los amantes de la gastronomía. Deléitese con ningyo-yaki, adorables pasteles horneados rellenos de pasta dulce de judías. Muerda el esponjoso taiyaki, pasteles con forma de pez rellenos de pasta de judías rojas. 

No se pierda el dango, albóndigas de pincho rociadas con salsa de soja dulce. Y para refrescarse, pruebe el kakigori, hielo raspado con sirope y leche condensada.

Aunque ir de compras es un gran atractivo, Nakamise ofrece algo más que una simple terapia de compras. No se pierda las demostraciones de artesanos expertos, desde la impresión de bloques de madera hasta la fabricación de dulces. 

Sumérjase en el vibrante ambiente, hágase fotos con los amables tenderos y empápese del tapiz cultural tejido por generaciones de vendedores.

Tokyo Skytree

l Tokyo Skytree, que domina el horizonte de Tokio, es una maravilla de la ingeniería moderna y una visita obligada para cualquier visitante de la ciudad. Profundicemos en sus impresionantes características:

Alcanzar el cielo:

  • Altura de los cielos: Con 634 metros, Tokyo Skytree ostenta el título de la estructura más alta de Japón y la segunda del mundo, sólo superada por el Burj Khalifa de Dubai. Su imponente altura ofrece unas vistas panorámicas inigualables de la ciudad, desde las bulliciosas calles hasta las lejanas montañas.
  • Proeza arquitectónica: El diseño de la torre se asemeja a una pagoda tradicional, un guiño al rico patrimonio arquitectónico japonés. Está compuesta por tres tubos metálicos entrelazados que soportan seis plataformas de observación, lo que garantiza su estabilidad incluso en caso de terremotos y tifones.
  • Iluminando la noche: Tokyo Skytree se transforma en un faro deslumbrante tras la puesta de sol. Su sistema de iluminación LED muestra varios colores y patrones, creando espectáculos fascinantes que cambian con las estaciones y las ocasiones especiales.

Tokio a vista de pájaro:

  • Panoramas impresionantes: Las plataformas de observación ofrecen unas vistas incomparables de Tokio, desde lugares emblemáticos como el Palacio Imperial y la Torre de Tokio hasta el extenso paisaje urbano que se extiende hasta el horizonte. Si el día está despejado, ¡podrás incluso ver el monte Fuji!
  • Exposiciones interactivas: Cada plataforma de observación cuenta con exposiciones interactivas que profundizan en la historia y la construcción de la torre, la ciencia que hay detrás de su diseño y datos fascinantes sobre Tokio.
  • Cenar con vistas: Disfrute de una experiencia gastronómica en uno de los restaurantes de la torre. Saboree deliciosos platos mientras disfruta del impresionante panorama urbano a través de las ventanas que van del suelo al techo.

Tokyo Skytree es algo más que una imponente estructura: es un símbolo del espíritu moderno de Tokio y una puerta a experiencias inolvidables. 

Pasee por el río Sumida

Imagínese comenzando su paseo cerca de Asakusa, donde el emblemático templo Sensoji proyecta su vigilante mirada sobre el río. Puede cruzar el animado mercado de Nakamise, repleto de coloridos puestos, antes de adentrarse en el sendero que bordea el agua.

El río serpentea suavemente por la ciudad, ofreciendo vistas pintorescas a cada paso. Las tradicionales barcas de madera cruzan el río con sus suaves remos cortando la superficie del agua. 

Parques exuberantes como el de Sumida ofrecen zonas verdes que invitan a detenerse y empaparse de serenidad.

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A medida que camine, encontrará una serie de puentes, cada uno con su propio carácter. El Ryogoku Kokugikan, adornado con estatuas de luchadores de sumo, alude al espíritu deportivo de la ciudad. El puente Azumabashi, con sus modernos arcos de acero, refleja el carácter futurista de Tokio.

No pierda de vista la vida tradicional a orillas del río. Familias haciendo picnic bajo los cerezos en flor en primavera, pescadores lanzando sus sedales, o incluso los rítmicos golpes de los tambores taiko resonando en los estudios de práctica cercanos: estos momentos ofrecen una visión del alma de Tokio.

Ningún paseo por el río Sumida está completo sin darse un capricho. Deténgase en un puesto de yakitori para degustar brochetas de pollo a la parrilla, cómase un taiyaki (empanadilla con forma de pescado) relleno de pasta de judías dulces o saboree un refrescante ramen frío en un día caluroso.

Ceremonia tradicional japonesa del té

Entrar en una ceremonia del té tradicional japonesa es como entrar en otro mundo. El tiempo se ralentiza, el aire susurra tranquilidad y cada movimiento tiene una gracia silenciosa. 

Imagine un jardín tranquilo, la luz del sol filtrándose entre las hojas de bambú y el suave goteo de una fuente de piedra. Le espera una casa de té rústica, hecha de madera y tatami.

El maestro del té, vestido con un sencillo kimono, le da la bienvenida con una leve reverencia. Realizan cada paso con deliberada precisión, desde preparar el matcha (té verde en polvo) hasta batirlo con agua caliente en una danza rítmica.

El aroma del matcha llena el aire, terroso y calmante. El delicado tintineo de las tazas de porcelana contra las cucharas de bambú crea una suave melodía. El té verde caliente, sorbido lentamente, ofrece una explosión de sutil sabor.

La ceremonia es algo más que beber té. Es una meditación de atención plena, una experiencia compartida de apreciar la belleza en la sencillez y encontrar la paz en el momento presente.

Al salir de la casa de té, te llevas una sensación de serenidad y un renovado aprecio por el presente. La ceremonia deja una impresión duradera, un recordatorio de que hay que ir más despacio, saborear las cosas sencillas y encontrar la belleza en cada momento.

Alquilar un kimono y pasear por Asakusa

Llevar un kimono es una forma estupenda de experimentar la cultura japonesa de primera mano. En Asakusa hay muchas tiendas de alquiler donde se puede elegir entre una gran variedad de kimonos y recibir ayuda para ponérselos. 

Asista a una representación en el teatro Kabuki-za

Imagine adentrarse en un mundo de trajes vibrantes, poses dramáticas y antiguas historias susurradas a través de los siglos. Esa es la magia de vivir el Kabuki, una forma tradicional de teatro japonés, y no hay mejor lugar para hacerlo que el famoso teatro Kabuki-za de Asakusa. 

  • Una gran entrada: El propio Kabuki-za es un espectáculo. Su tradicional fachada de madera adornada con detalles dorados deja entrever la riqueza de su interior. Al cruzar las puertas ornamentadas, nos transportamos a una época pasada de elegancia y arte.
  • Un festín para los sentidos: El escenario se despliega como un pergamino pintado, cada escena meticulosamente diseñada con elaborados decorados y atrezo. Los actores, ataviados con capas de seda y adornados con un maquillaje dramático, encarnan sus papeles con una hipnotizante mezcla de gestos exagerados y voces potentes.
  • Más allá de las palabras: El lenguaje pasa a un segundo plano en favor de la expresión. Los rítmicos cánticos de los narradores, las inquietantes melodías de los laúdes shamisen y el estruendoso golpeteo de los badajos de madera tejen un fascinante tapiz de sonidos y emociones.
  • Historias que cautivan: Las obras de kabuki se basan en mitos, leyendas y dramas históricos, y a menudo exploran temas como el amor, la lealtad y la venganza. Ya sea la trágica belleza de "Los suicidios amorosos en Sonezaki" o la emocionante acción de "Chushingura", cada representación deja una impresión duradera.
  • Una mirada a la cultura: Asistir al Kabuki es algo más que un entretenimiento: es una ventana abierta a la cultura y la tradición japonesas. Es una oportunidad para apreciar la dedicación de generaciones de artistas que han mantenido viva esta forma de arte durante siglos.

Santuario de Asakusa

Santuario de Asakusa honra a los tres hombres que fundaron Sensoji: dos hermanos que pescaron una estatua de Kannon y su maestro carpintero. Su leyenda y su espíritu impregnan el aire. 

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Los lugareños, no sólo los turistas, presentan sus respetos, encendiendo linternas y susurrando plegarias en la sala principal. Busque los zorros tallados, mensajeros de los kami (deidades), que guardan los secretos del santuario.

Los días de fiesta, Sanja-sama estalla en color. El Sanja Matsuri, en mayo, es testigo de una vibrante procesión, con santuarios Mikoshi llevados por las calles por multitudes que los corean. Es un vistazo al rico tapiz cultural de Tokio, tejido con reverencia y alegre celebración.

Más allá de los festivales, el santuario de Asakusa ofrece un remanso de tranquilidad. Pasee por los apacibles jardines, adornados con estanques koi y árboles centenarios. Escápese del bullicio de la ciudad y encuentre consuelo en el aura atemporal del santuario. 

El santuario de Asakusa no es sólo una reliquia; es el corazón palpitante de Tokio, lleno de historia, espiritualidad y espíritu de comunidad.

Distrito de ocio Hanayashiki

Las raíces de Hanayashiki se remontan al siglo XVII, cuando era un jardín de recreo que ofrecía casas de té y espectáculos ambulantes. 

Hoy, las estrechas callejuelas están repletas de izakayas (pubs japoneses), bares de karaoke y pequeñas tiendas de ramen.

Pero Hanayashiki no es sólo juerga nocturna. Mire más allá del neón y encontrará joyas ocultas como el histórico Teatro Yoshiwara, un lugar tradicional que presenta kabuki y rakugo (narración cómica). 

Si se asoma a un izakaya, encontrará a los lugareños compartiendo historias entre sake humeante y platos de yakitori a la parrilla.

Hanayashiki es una oportunidad para conocer una cara diferente de Tokio, lejos de las zonas turísticas más concurridas. Es un vistazo a los callejones ocultos de la ciudad, donde las risas salen de las tiendas de ramen y el aire se llena de bromas amistosas. 

Así que, si lo que busca es una auténtica muestra de la vida nocturna de Tokio, déjese de discotecas ostentosas y aventúrese en el encantador caos de Hanayashiki.

Conclusión

Tanto si se ha bañado en la serena belleza de Sensoji, ha navegado por el vibrante caos del mercado de Nakamise o se ha deleitado con el encanto de neón de Hanayashiki, su viaje a Asakusa le dejará algo más que recuerdos: le dejará recuerdos hilados a partir de antiguas tradiciones y modernas delicias. 

Este cautivador distrito susurra su magia única mucho después de que usted se marche, instándole a volver y descubrir de nuevo sus rincones ocultos. Así pues, diga sayonara a Asakusa por ahora, pero sepa que su encanto perdurará para siempre, invitándole a volver para explorar sus profundidades eternas.

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